lunes, 22 de agosto de 2011

10° Lengua hablada y escrita


Con el objetivo de establecer diferencias entre las formas de uso de la lengua: oral y escrita, sigue la estrategia:

1. Lee atentamente el siguiente documento

2. Extrae las ideas más importantes (4)

3. Elabora un cuadro comparativo (word) en el que presentes las diferencias entre la lengua hablada y la escrita. Enviar al correo al finalizar la clase. laurasantam@gmail.com



LENGUA ORAL / LENGUA ESCRITA

“ La oralidad no es un ideal, y nunca lo ha sido.

Enfocarla de manera positiva no significa enaltecerla

como un estado permanente para toda cultura.

El conocimiento de la escritura abre posibilidades

para la palabra y la existencia humana que resultarían

inimaginables sin la escritura. [...]

Asimismo, la oralidad nunca puede eliminarse por completo :

al leer un texto se le “oraliza”. Tanto la oralidad como el

surgimiento de la escritura a partir de la oralidad son necesarias

para la evolución de la conciencia “.

WALTER ONG

La relación entre lengua oral y lengua escrita ha sido abordada desde la antigüedad. Platón (¿427 ?- 347 a. de C.), en el Fedro y en su Carta VII , expresa severas objeciones sobre la lengua escrita[1], pues la consideraba una manera inhumana y mecánica de procesar el conocimiento, insensible a las dudas y destructora de la memoria. Lo paradójico de este argumento de Platón es que el filósofo manifestaba por escrito sus reservas sobre la escritura.[2] Incluso, algunos estudios lingüísticos aún comparten la visión de Aristóteles, quien también consideraba la lengua escrita como un “código de segundo orden” o, para expresarlo en términos más comunes, como una “transcripción gráfica de la lengua oral”.

Por fortuna, diversas investigaciones han logrado establecer las características propias tanto de la lengua oral como de la lengua escrita, sus ventajas y desventajas en la práctica comunicativa. Hoy en día, sabemos que unas necesidades comunicativas sólo pueden ser satisfechas culturalmente por la lengua escrita, mientras que otras sólo pueden serlo por la lengua oral. Esto es muy importante porque pone de relieve que la capacidad de comprender y producir discursos escritos es diferente, y relativamente independiente, de la de comprender y producir discursos orales. Asimismo, no es posible tratar de construir una lógica de la escritura sin investigar a fondo la oralidad de la cual surgió.

Pues bien, vamos a desarrollar entonces las características que les son propias a la lengua oral y a la lengua escrita.

LA LENGUA ORAL

1. Es la primera manifestación del lenguaje humano.

2. La adquieren y la desarrollan todos los hablantes por el sólo hecho de convivir con una determinada comunidad lingüística.

3. Se manifiesta por medio de sonidos articulados producidos por el aparato fonador.

4. Utiliza como canal o vía de transmisión el aire.

5. El mensaje se codifica, por lo tanto, haciendo uso de las cualidades físicas del sonido : timbre, tono, intensidad y cantidad.

6. Es de mayor uso, práctica y frecuencia que la lengua escrita.

7. Es fugaz y, por consiguiente, posee poca duración en el tiempo.

8. Tiene un número limitado de receptores.

9. Permite una modificación inmediata del mensaje y está sujeta a interrupciones.

10. Debido generalmente a la presencia del interlocutor, permite una interacción continua y un proceso permanente de feed back (señal retorno o realimentación) : un simple gesto del interlocutor, por ejemplo, le puede indicar al hablante que debe replantear lo que está diciendo.

11. El mensaje se refuerza con recursos adicionales como pausas, cambios de ritmo, de entonación, de tono. La información se complementa con gestos, ademanes, movimientos (códigos extralingüísticos).

12. Con frecuencia, su planeación y organización son simultáneas con su producción.

13. No demanda una esmerada organización gramatical.

14. Es menos refinada, más espontánea y más descuidada que la lengua escrita ; esto conlleva a que los errores cometidos durante su emisión posean poca censura

social.

15. Siempre tiene lugar en un contexto situacional, es decir, está enmarcada por un conjunto de circunstancias de carácter social, psicológico, cultural, espacial, etc. Este contexto situacional determina el acto lingüístico, y es por ello que gran parte de la significación en la lengua oral se encuentra por fuera del texto. En muchas ocasiones, cuando hablamos, no necesitamos ser demasiado explícitos, ya que parte de la significación de lo que decimos está en el contexto situacional.

16. Es más dinámica e innovadora que la lengua escrita, debido a que facilita el uso

de palabras nuevas (neologismos) y de expresiones coloquiales.

17. Cuando hablamos, no tenemos la manera de operar una reflexión metódica sobre lo que decimos. La lengua oral no nos permite autoanalizar nuestro propio pensamiento.

LA LENGUA ESCRITA

1. Aunque aceptamos que no es la primera manifestación del lenguaje humano sino un “sistema secundario de modelado”, queremos advertir con toda claridad que la lengua escrita NO ES UN SIMPLE SUCEDÁNEO de la lengua oral.

2. Se adquiere a partir de una instrucción especial. Para aprender a escribir, es necesario someterse a un largo proceso de formación, de entrenamiento y de práctica. Ese largo proceso exige dedicación y constancia. En contraste con la lengua oral, la lengua escrita es completamente artificial, no hay manera de escribir “naturalmente”.[4] Esto se debe a que la lengua escrita está regida por unas reglas que han sido ideadas conscientemente y que son, por tanto, definibles.

3. Se manifiesta por medio de signos gráficos : grafemas y signos de puntuación.

4. Normalmente utiliza el papel como canal o medio.

5. Por consiguiente, el mensaje se codifica mediante esos signos gráficos, esos grafemas y signos de puntuación que se trazan en el papel.

6. Es de menor uso, práctica y frecuencia que la lengua oral.

7. Es duradera o estable porque se conserva a través del tiempo y del espacio. Ha permitido fijar la comunicación.

8. Puede tener un número ilimitado de receptores.

9. Si el mensaje ya ha sido emitido, no permite una corrección inmediata.

10. La relación entre el emisor (o destinador) y el receptor (o destinatario) es indirecta y mediata.

11. Los elementos de los que se dispone para construir el mensaje son de carácter estrictamente lingüístico (grafemas) o paralingüístico (signos de puntuación, espacios, sangrías, negrilla, subrayado, etc.). La información que se trasmite no se puede complementar con el recurso de códigos extralingüísticos.

12. Exige una planeación previa y una organización cuidadosa. Su ejecución siempre debe ser posterior a unas etapas previas de planeación. La planeación debe considerar no únicamente lo que se va a decir, sino también cómo, para qué y a quién se le va a decir. Lo anterior nos recuerda que la lengua escrita es un proceso semiótico complejo que requiere de unas fases o subprocesos cíclicos, de unos momentos creativos que no siguen una secuencia lineal. Esas fases pueden denominarse : invención, redacción de borradores, evaluación, revisión y edición.

13. Demanda una esmerada organización gramatical. Está mejor estructurada que la lengua oral. He aquí la explicación de por qué nadie puede pretender escribir de la misma forma como habla.

14. Por ser más refinada y más estructurada que la lengua oral, los errores que se cometen en la elaboración de textos escritos tienen una censura social mucho mayor.

15. Carece de un contexto situacional, es preciso crearlo lingüísticamente. La escritura establece lo que se ha llamado un lenguaje “libre de contextos” o un discurso “autónomo”.[5] El escritor sabe que por estar aislado de su lector en el tiempo y en el espacio, debe ser lo suficientemente explícito, pues la significación de lo que desea comunicar radicará enteramente en el texto, el cual deberá concentrar, mediante el código lingüístico, todas las pistas que permitan al lector interpretar debidamente la finalidad comunicativa del escritor.

16. Es más conservadora y menos dinámica que la lengua oral. El hecho de ser más estable y selectiva en el empleo de palabras y expresiones, hace que la lengua escrita se caracterice por su discreción para aceptar neologismos y formas coloquiales.

17. Para terminar, vamos a referirnos a una característica de la lengua escrita que consideramos de trascendental importancia : sólo la lengua escrita nos permite autoanalizar nuestro propio pensamiento y, por tanto, sólo ella nos conduce a la conquista de nuestro propio YO.

La escritura ha transformado la conciencia humana, la ha vigorizado. En palabras de Walter Ong : Para vivir y comprender totalmente, no necesitamos sólo la proximidad, sino también la distancia. Y esto es lo que la escritura aporta a la conciencia como nada más puede hacerlo”.

Cuando pretendamos saber qué tanto hemos comprendido un texto, el mejor reto será escribir sobre él, porque la escritura nos orienta, nos interroga una y otra vez, discute y dialoga con nosotros mismos, nos exige retornar al texto. Esta posibilidad que nos brinda la escritura de problematizar el acto mismo de escribir, está estrechamente relacionada con la liberación del hombre : función primordial de la educación en general.

COMENTARIO FINAL

En una sociedad alfabetizada hay dos formas de lenguaje

—oral y escrita— que son paralelas entre sí. Ambas son

totalmente capaces de lograr la comunicación. Ambas formas

tienen la misma gramática subyacente.

Lo que diferencia la lengua oral de la lengua escrita son

principalmente las circunstancias de uso. Utilizamos la lengua

oral sobre todo para la comunicación inmediata, cara a cara,

y la lengua escrita para comunicarnos a través del tiempo y del

espacio ”.

Kenneth Goodman

Decir que la escritura es una tecnología no significa de ninguna manera que ella sea un proceso meramente técnico, aislado de las relaciones sociales, de condiciones de tipo individual, de tipo textual e, incluso, de tipo pedagógico.

“ La escritura va más allá de las circunstancias del mundo cotidiano, vivido con certeza inmediata, y da cuenta de la acción mediante enunciados problematizables y racionalmente discutibles, con pretensiones de universalidad “ ( Jurado Valencia y Bustamante Zamudio, 1996 : 8). Es decir, la escritura auténtica [6] rompe con la inmediatez del mundo vital, la trasciende para interpretarla mediante significados indirectamente relacionados con la base material. Cómo negar, además, que este tipo de escritura tiene efectos sobre la conciencia del sujeto y que está íntimamente ligada a su deseo.

Debido a su estabilidad y permanencia, la escritura potencia la acción comunicativa al permitir afianzar y acumular las indagaciones realizadas.

Es cierto, las tecnologías son artificiales ; pero en el caso de la escritura estamos ante una tecnología que, paradójicamente, se ha vuelto natural (y esencial) para el ser humano. Porque la escritura ha sido interiorizada por el hombre aún más profundamente que la ejecución de la música instrumental. Esta tecnología ha enriquecido el psiquismo del ser humano, ha desarrollado su espíritu y ha intensificado su vida interior. Cualquier tecnología de esta naturaleza, que no degrada la vida sino que, por el contrario, la enriquece, siempre será bienvenida.


[1] Para nuestra mayor comodidad, vamos a utilizar indistintamente los términos lengua escrita y escritura.

[2] En realidad, la epistemología entera de Platón fue, sin advertirlo, un rechazo programado del antiguo mundo vital oral, el pensamiento filosófico por el que luchaba dependía por completo de la escritura.

[3] Insistimos en que para nuestra comodidad, con la expresión lengua escrita hacemos alusión tanto al sistema semiótico visual y espacial como al proceso que permite producir diversos tipos de textos lingüísticos.

[4] “ Afirmar que la escritura es artificial no significa condenarla sino elogiarla. Como otras creaciones artificiales y, en efecto, más que cualquier otra, tiene un valor inestimable y de hecho esencial para la realización de aptitudes humanas más plenas, interiores” (ONG, 1987 : 85).

[5] La autonomía del discurso escrito radica, precisamente, en que hace explícitas, mediante un proceso de expansión, las circunstancias del contexto situacional. Además, en su estructura se plasman las condiciones sociales de los participantes y se tiene en cuenta el nivel de conocimiento de los lectores potenciales.

[6] Escritura auténtica porque es obvio que cualquier acto de escritura no implica siempre, por sí solo, un proceso semiótico.

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